
Sábado 24 de Octubre. 6:30 pm.
Estacionamos el coche a unas cuadras de la zona de arranque. Se veía la marea roja invadir las calles, en total 13,631 personas se reunieron en la ciudad de México para recorrer esos 10k.
7:30 pm. Señal de salida para nuestro bloque amarillo. No paraba de llover. El aire frío inflamaba los pulmones y engarrotaba los músculos.
¡Arrancamos! Av. Reforma totalmente encharcada temblaba bajo nuestras pisadas. A los 3k quede sola, cada quien había tomado su ritmo.
A los 5k desfallecía, las piernas se negaban a continuar. Cruzó por mi mente abandonar la carrera o tomar algún atajo e irónicamente estaba justo en circuito Gandhi, símbolo de paz, armonía y rectitud, valiente lugar para rendirme, pensé. Debo seguir.
Vinieron entonces los pasos a desnivel de Chivatito con música de Van Halen y U2 que dieron aliento e impulso para llegar al kilometro 7.
Del 8 al 9 el bosque de Chapultepec me intimidaba con grandes árboles y su castillo imponente.
Fue cuando alguien gritó, sólo uno más.
Sí, sólo uno, pensé. Llegué a Reforma, a lo lejos se divisaba el arco de la meta. Sonaba en mi ipod "Dreams" the Cranberries. Y me sentí campeona: 1:17.